- Ashura.
- ¿Delito?
- Delitos...
- ¿Delitos? ¿Más de uno? Vaya, vaya uno duro de pelar...- el buscador de pelo rubio muy corto, estatura alta y gesto simpático se frotó las manos con impaciencia.- ¿Qué delitos?-
- Espionaje a los Consejeros de Dios, encerró y finalmente mató a Ocren, que como bien sabes, es... bueno, era... un miembro de los Administradores de Metrópolis. También organizó un pequeño grupo de rebeldes. Al parecer los envió a una muerte segura: según lo que sabemos su misión era "recuperar Metrópolis" y para eso debían de matar a otro Administrador; el que fuera. En cualquier caso, sabemos que ese no era su objetivo, puesto que la gente que envió no era algo realmente preparado para llevar a cabo esa misión, no costó deshacerse de ellos. En ese momento, aprovechando la confusión, escapó hacia las Cavernas Heladas. Estaba en busca y captura-
- ¿Cómo supieron hacia dónde se dirigía?-
- Activaron los controles por radar, los nuevos que montó Ocren, antes de morir claro está... detectan cualquier fuente de karma del tipo de Ashura. En realidad fue un poco angustioso, puesto que al principio el detector funcionó mal; generaba dos señales en puntos distintos, pero se arregló rápidamente- explicó el buscador de facciones duras a pesar de ser uno de los más jovenes de su clase, pero entre su despeinado pelo y sus ojos marrones parecía un chiquillo travieso más que un adulto.- yo sentía admiración por ese tio...-
- Y yo... pero piensa que ahora Ashura se pudrirá el resto de su vida aquí, esto es mucho peor que una muerte... ojala que la agonía le coma el alma...-
- Si... no merece ni la muerte...- corroboró con una mueca de odio.- bueno, cuando se supo exactamente que estaba allí refugiado, tomaron medidas totalmente radicales recomendadas por Él...: dragones-
- ¡¿Dragones?!- se sorprendió el rubio.
- Así es... y lo increíble es que dicen que enviaron a todos, y el se los cargó el solo, quedando en un estado físico lamentable...-
- No te creas ese tipo de historias amigo... los rumores estúpidos se extienden rápidamente- se rió con ganas.
- Seguramente...
- ¡Bah, no hagas caso!- dijo con despreocupación.
- De todas formas... hay otra cosa extraña- frunció el ceño.- después de eso enviaron a un pelotón de reconocimiento para verificar la derrota de Ashura, pero informaron de que no solo había sangre de dragón y del propio Ashura, sino de otro cuerpo humano, según han analizado, de sexo femenino-
- ¡Entonces no estaba solo!
- Bueno... ya le han intentado sonsacar de mil maneras lo que ocurrió, pero lo único que dice es la estúpida frase de: "Ese día vendrá, romperá la monotonía, recuperaré mis fuerzas, tendré paciencia..." y sonríe-
- Pues eso, el típico bocazas medio chalado- dijo quitándole importancia.
Los dos buscadores vestidos de negro, observaban a los prisioneros. La mayoría estaban comiendo como cerdos, sin ningún tipo de pudor o respeto. Sin embargo, había uno que estaba solo en una esquina, de pie, mirándo al cielo.
- Siempre hace eso, desde que entró, hace eso... todos los días que sale...- dijo señalando a Ashura.
- Menudo loco-
- Ya te digo, se ve que esto de vivir en Inel le ha afectado más rápido que a los demás- corroboró con una sonrisita apestosa.
Inel era la única prisión de Metrópolis. En ella, los internos estaban totalmente controlados y no tenían ningún tipo de derecho. Ni siquiera podían saber la hora, lo cual acababa desconcertándolos. Incorporaba grandes tecnologías para que los reclusos pudieran ver e incluso oler el cuelo, en vez de mirar un falso holograma, que era la antigua manera de que lo vieran puesto que sino se escapaban -los que tenían habilidades para ello- y como eran muy pocas las veces que salían al patio, debían de "coger aire" para aguantar vivos y así sufrir más tiempo en Inel; esas veces que salían al patio era cuadno los buscadores revisaban las celdas en busca de algo sospechoso, lo cual era tener prácticamente cualquier cosa, por ello nadie tenía ningún objeto que no fuera lo exclusivo: ropa. Pasaban 24 horas al día y lo único que podían hacer era: comer, dormir y andar en 5 metros cuadrados. Al principio entre las torturas diarias, el no ver nunca el exterior, el que nunca apagaran las luces y demás atrocidades, la mayoría acababan volviéndose locos y se intentaban suicidar. Se dejaban crecer las uñas para luego encerrarse en su celda y degollarse poco a poco y en silencio, para que no les descubrieran. Cuando los buscadores controlaron el asunto, comenzaron a matarse unos a otros como "favores", les rompían la cabeza contra cualquier muro o cosas parecidas. Cuando forraron techo, paredes y suelos de goma, se ahogaban a sí mismos. Aguantaban el aire en sus pulmones hasta la muerte. En ese momento la propia Administración de Inel y de Metrópolis tomaron medidas.
Inventaron un generador de karma especializado para Inel. Consistía en 64 hilos de karma en constante flujo que estaban sujetos a 64 articulaciones de los prisioneros, puesto que los hilos podían atravesar paredes; estaban las 24 horas del día con esos hilos y en cuanto el generador detectara algún acto de suicidio o agresión, por ejemplo, ahogarse, movería las articulaciones necesarias para soltar el aire y seguir respirando. Por lo tanto desde entonces fue totalmente imposible suicidarse, puesto que tampoco se podían matar unos a otros. La Administración se sentía orgullosa por este invento que corrió a cargo de Ocren, pero que realmente quien tuvo la brillante idea fue Morint, el braazo derecho del líder de la Administración.
- Eh... está diciendo algo ¿no?- preguntó el buscador de pelo rubio, mientras miraba a Ashura- trae los prismáticos-
- Parece que sí...- afirmó el otro buscador, entregándole los prismáticos entrecerrando los ojos para intentar ver mejor a larga distancia, puesto que Ashura se encontraba a unos 60 metros de ellos.
- Joder...- dijo con un tono que dejó mostrar algo pánico.- le está pasando algo, según leo sus labios dice... "me siento más fuerte... se acerca".
- Que mal rollo me da este chalado...
- No te parece que tiene los ojos un poco más... ¿azules?, como que el color esta más fuerte...-
- No sé, eres tú el que tiene los prismáticos, además, siempre que le miran a los ojos devuelve la mirada. A la mayoría de la gente no le gusta esa mirada... a mí incluido-
- Ni a mí, pero ahora no se da cuenta, por eso te lo digo- dijo dejando los prismáticos.
- Bueno, voy a preparar algo caliente que aquí hace bastante frío-
- Sí... más de lo habitual...
- ¿Te traigo uno?
- Sí- pidió con una mueca de falso agradecimiento- oye... está sonriendo...
Cojió los prismáticos de nuevo, observando a Ashura de cerca.
- A no... me lo abré imaginado... en cualquier caso, lo mejor será tenerle controlado, no se comporta como los demás y en Inel hay que imponer respeto y disciplina-
- Lástima que no haga algo "fuera de lo normal" y por ello no podamos recriminarle, no hay ninguna norma que diga "no sonrías al cielo"-
- Algo le pillarémos...- dijo terminándo en susurro.
- Será mejor que no te obsesiones- avisó resignadamente el otro.

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