Juntos nos curamos nuestras heridas... habíamos vencido a costa de un gran esfuerzo y sacrificio, pero estábamos juntos de nuevo, de modo que acabaríamos curándonos... el uno al otro...
Cerré los ojos, notando su respiración... a pesar del cansancio al que acabábamos de someternos, era totalmente pausada y calmada. Noté que la mía también. Se había acabado... por fin podríamos... descansar. Ahí, rodeados por los cadáveres de los cientos de dragones que Él envió para acabar con mi vida, y la suya...
Ahí, por fin... nos limitamos a descansar, en nuestras mentes...

No hay comentarios:
Publicar un comentario